La batería: tu peor enemigo es el mejor amigo de los fabricantes

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Todo evoluciona con el tiempo. La música, la moda, los coches… incluso algo que parece estancado en el tiempo, como son las abuelas, que ya saben utilizar un smartphone. Pero es precisamente esto último, o mejor dicho, una parte de él, lo que realmente se ha quedado congelado desde hace años: las baterías.

Incluso podríamos decir que las baterías han retrocedido en el tiempo. ¿Recuerdas aquel Nokia que cargabas una vez a la semana? Y eso si jugabas mucho al Snake. Por supuesto, actualmente los smartphones consumen mucho más que los ladrillos de antaño, pero ¿de verdad que no se pueden fabricar baterías de mayor duración y durabilidad que las actuales?

Porque difícilmente una batería de un smartphone actual aguanta más de una jornada. Incluso si tu teléfono es de gama alta tendrás problemas para llegar al final del día. Además, la batería es la parte más débil del smartphone. Desde que estos existen, ¿cuántas veces has dicho la frase “me he comprado un móvil porque la batería no me duraba ni dos horas”?

Mientras los teléfonos cada vez tienen más funcionalidades, algunas más útiles que otras, muy pocos modelos del mercado te garantizan una duración de la batería mayor a una jornada de uso normal del dispositivo. Prácticamente desde que nacieron los teléfonos con pantalla táctil, la batería ha pasado a segundo plano para los fabricantes, que se han centrado en mejorar la utilidad del dispositivo, y han pasado de su autonomía. ¿Por qué, siendo algo tan reclamado, no mejoran la duración de la batería?

Las baterías, como cualquier otro producto, se desgastan con el uso. Así, con una menor duración de la batería, aumentan los ciclos de carga. A partir de ciertos ciclos de carga, una batería comienza a perder cualidades, lo que se traduce en una menor autonomía. Cuando percibimos que nuestro smartphone comienza a tener problemas para llegar al final del día sin haber pasado por el enchufe, comenzamos a cansarnos de éste. Aunque las baterías suelen ser un elemento reemplazable (cada vez son más los modelos en los que no se puede cambiar), el mal funcionamiento del dispositivo puede empujarte a pensar que necesitas uno nuevo. Finalmente, acabas comprando un nuevo teléfono que, por supuesto, es mejor que tu teléfono anterior, pero al que seguramente le dure la batería todavía menos.

En conclusión, los fabricantes acaban siendo los beneficiados de fabricar baterías de mala calidad. Por ello, no les interesa en absoluto elaborar una batería que tenga mayor duración de la habitual. Y aunque últimamente, por aclamación de los clientes, se han llevado a cabo avances, como en el caso del Samsung Galaxy S5, estos no son en la batería en sí, si no en el uso que el smartphone hace de ésta.

Por tanto, tocará seguir conectando el móvil cada noche, y llevar siempre encima un cargador, por si algún día te da por activar el GPS y te quedas sin batería a las dos horas de salir de casa. A este paso, los smartphones acabarán siendo teléfonos fijos otra vez.

Posted on mayo 15, 2014 at 16:23 by admin · Permalink
In: General, Tecnología · Tagged with: , , , , , , , , , , , , , , ,

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